HOMBRES A PEDIDO DE LA CLIENTE…
Si usted, señorita soltera o señora soltera y/o separada, que se sienta sola o que aún no encuentra a su media naranja, pues aquí le tengo un sin fin de posibilidades a elegir. Una variedad amplísima de hombres que regularmente se hacen presente en la oficina donde trabajo.
Eso sí, no me responsabilizo por aquellos casados o comprometidos. Sólo me remito a entregar una descripción lo más representativa posible, para que usted haga su mejor elección:
Los Caballeros: Son todos aquellos que cada vez que te ven, saludan muy amablemente y algo muy importante, siempre con una gran sonrisa. Te ceden la pasada a la bajada del bus, un lugar en la fila del almuerzo o simplemente entran después que tu a una oficina. Los hay de todas las edades.
Los Cancheros: Son los hombres con vasta experiencia en el rubro y por lo general, se hacen llamar Supervisores, la mayoría trabaja para empresas contratistas. En tiempo record te tiran todo su currículum encima y apenas te dejan hablar. Su edad fluctúa entre los 35 y 40 años.
Los Educados: Son los que entran a la oficina y sólo se remiten a decir: Buenos Días”, lo que en estricto rigor, está bien, total no me interesa que digan otra cosa.
Los Mal Educados: Menos mal que de esos hay pocos. Al parecer son mudos y ciegos, porque no golpean antes de entrar, no miran si hay alguien más a su alrededor (en este caso yo) y no saludan.
Los Rotos: Son una mezcla de los Mal Educados con los que tienen malas costumbres y/comportamientos. Por ejemplo, los que gritan tonterías de un Taller a otro, fuman en lugares prohibidos o no se miden hablando groserías delante de una dama.
Los Zorreros: Ya se sabe quienes son. Los que esperan que pase la Vida tranquilamente, entran y salen, se pasean por el patio y vienen por lo menos 3 veces al día a conversar y a distraerse.
Los Copuchentos: De éstos igual hay pocos, por suerte. Son los típicos estómagos resfriados que te preguntan de todo, desde dónde vives hasta que cresta estas haciendo en la empresa. Luego, con la información recolectada y el interrogatorio listo, van por toda la Planta desparramando lo que saben. Viven pendientes de los demás, atentos a cualquier pelambre o papita de último minuto para contarle a cuánto cristiano se le cruce en el camino.
Los Enamoradizos: Allí trabajan los chacales de la Bodega y Adquisiones, quienes no pierden oportunidad con ninguna joven corderita que llega a realizar práctica. Gracias a mi jefe que no me situaron en esa Área, porque seguramente más de una palabrota se me sale al que se hubiese atrevido a hacer alguna intentona conmigo.
Seguramente alguna otra clasificación se me queda en el tintero, pero si me preguntan a mí con cual espécimen me quedo, mi respuesta es rotundamente clara: con ninguno. Es evidente que debe haber una mezcla de todas estas características para que un hombre valga la pena realmente. Además, ya le he gritado al mundo que tengo mi Hombre Caballero, Canchero, Educado y Enamorado, pero la diferencia está, en que sólo tiene ojos para mi…
Si usted, señorita soltera o señora soltera y/o separada, que se sienta sola o que aún no encuentra a su media naranja, pues aquí le tengo un sin fin de posibilidades a elegir. Una variedad amplísima de hombres que regularmente se hacen presente en la oficina donde trabajo.
Eso sí, no me responsabilizo por aquellos casados o comprometidos. Sólo me remito a entregar una descripción lo más representativa posible, para que usted haga su mejor elección:
Los Caballeros: Son todos aquellos que cada vez que te ven, saludan muy amablemente y algo muy importante, siempre con una gran sonrisa. Te ceden la pasada a la bajada del bus, un lugar en la fila del almuerzo o simplemente entran después que tu a una oficina. Los hay de todas las edades.
Los Cancheros: Son los hombres con vasta experiencia en el rubro y por lo general, se hacen llamar Supervisores, la mayoría trabaja para empresas contratistas. En tiempo record te tiran todo su currículum encima y apenas te dejan hablar. Su edad fluctúa entre los 35 y 40 años.
Los Educados: Son los que entran a la oficina y sólo se remiten a decir: Buenos Días”, lo que en estricto rigor, está bien, total no me interesa que digan otra cosa.
Los Mal Educados: Menos mal que de esos hay pocos. Al parecer son mudos y ciegos, porque no golpean antes de entrar, no miran si hay alguien más a su alrededor (en este caso yo) y no saludan.
Los Rotos: Son una mezcla de los Mal Educados con los que tienen malas costumbres y/comportamientos. Por ejemplo, los que gritan tonterías de un Taller a otro, fuman en lugares prohibidos o no se miden hablando groserías delante de una dama.
Los Zorreros: Ya se sabe quienes son. Los que esperan que pase la Vida tranquilamente, entran y salen, se pasean por el patio y vienen por lo menos 3 veces al día a conversar y a distraerse.
Los Copuchentos: De éstos igual hay pocos, por suerte. Son los típicos estómagos resfriados que te preguntan de todo, desde dónde vives hasta que cresta estas haciendo en la empresa. Luego, con la información recolectada y el interrogatorio listo, van por toda la Planta desparramando lo que saben. Viven pendientes de los demás, atentos a cualquier pelambre o papita de último minuto para contarle a cuánto cristiano se le cruce en el camino.
Los Enamoradizos: Allí trabajan los chacales de la Bodega y Adquisiones, quienes no pierden oportunidad con ninguna joven corderita que llega a realizar práctica. Gracias a mi jefe que no me situaron en esa Área, porque seguramente más de una palabrota se me sale al que se hubiese atrevido a hacer alguna intentona conmigo.
Seguramente alguna otra clasificación se me queda en el tintero, pero si me preguntan a mí con cual espécimen me quedo, mi respuesta es rotundamente clara: con ninguno. Es evidente que debe haber una mezcla de todas estas características para que un hombre valga la pena realmente. Además, ya le he gritado al mundo que tengo mi Hombre Caballero, Canchero, Educado y Enamorado, pero la diferencia está, en que sólo tiene ojos para mi…



1 Comments:
Ohhhhhh, yo no trabajo en una minera, pero por tu pintorezco retrato veo que en mi respingado y aristocratico Club, las cosas andan igual..., hay esa variopinta clase de personas, si bien hay mas cantidad de mujeres, igualmente entran en la categoria que tu describes tan correctamente, las hay educadas, mal educadas y OH MY GOD!!!, las cancheras ( y otras similares pero sin "N" ), las rotas, las zorreras...y las copuchentas empedernidas. Entre los varones estan ademas, los valentones, los matones, los superhombres ( que en realidad son los que menos valen...y sirven...), los maricones ( que no es lo mismo que los gays...), y un sinfin de personajes faunescos que deambula y profita de los demas....
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