RENACER, PARTE I
Un tibio abrazo los unió por primera vez. Divagaron por las céntricas calles de la ciudad, cada uno por su lado...casi sin mirarse. No tenían un destino fijo y cruzaban circunstancialmente palabras. Rocío estaba muy confundida con lo que se percibía en el ambiente, en tanto que Andrés no daba su brazo a torcer...
Pero aún así nacía innatamente un sútil coqueteo en que ambos no quedaban indeferentes. Sin embargo, poco hablaron esa invernal mañana. Rocío se preguntaba, y para qué?, si en ocasiones los gestos y miradas dicen más que mil palabras. De un momento a otro la situación parecía esclarecerse.
Abordaron un autobús y esta vez era con rumbo conocido. Él no dejaba de inquirirla con sus ojos, como queriendo averiguar toda la Vida de aquella mujer casi de zopetón. Era tarea titánica y poco probable, al menos en el corto plazo...la joven tenía un aire de misterio y mirada cautivante, que lejos de alejar atraía aun más al sexo opuesto.
Andrés pensaba una y mil cosas en aquel silente recorrido, pero se le veía con semblante feliz, porqué?, aún nadie lo sabe con certeza...Habían actitudes y comportamientos que hablaban por sí solos, eso animaba también a Rocío.
Luego de largos minutos de andar, descendieron del autobús y aún en silencio, seguían comunicándose a través de gestos. Algún comentario irrumpió y la frialdad del momento por fin cesó.
La conversación comenzó a fluir entre la gente, la bulla y el Mundo que no dejaba de girar. Nadie percibió que esas dos almas se comunicaban a cada instante, a cada segundo, en todo momento...
Un tibio abrazo los unió por primera vez. Divagaron por las céntricas calles de la ciudad, cada uno por su lado...casi sin mirarse. No tenían un destino fijo y cruzaban circunstancialmente palabras. Rocío estaba muy confundida con lo que se percibía en el ambiente, en tanto que Andrés no daba su brazo a torcer...
Pero aún así nacía innatamente un sútil coqueteo en que ambos no quedaban indeferentes. Sin embargo, poco hablaron esa invernal mañana. Rocío se preguntaba, y para qué?, si en ocasiones los gestos y miradas dicen más que mil palabras. De un momento a otro la situación parecía esclarecerse.
Abordaron un autobús y esta vez era con rumbo conocido. Él no dejaba de inquirirla con sus ojos, como queriendo averiguar toda la Vida de aquella mujer casi de zopetón. Era tarea titánica y poco probable, al menos en el corto plazo...la joven tenía un aire de misterio y mirada cautivante, que lejos de alejar atraía aun más al sexo opuesto.
Andrés pensaba una y mil cosas en aquel silente recorrido, pero se le veía con semblante feliz, porqué?, aún nadie lo sabe con certeza...Habían actitudes y comportamientos que hablaban por sí solos, eso animaba también a Rocío.
Luego de largos minutos de andar, descendieron del autobús y aún en silencio, seguían comunicándose a través de gestos. Algún comentario irrumpió y la frialdad del momento por fin cesó.
La conversación comenzó a fluir entre la gente, la bulla y el Mundo que no dejaba de girar. Nadie percibió que esas dos almas se comunicaban a cada instante, a cada segundo, en todo momento...



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